Recuerdo haber visto hace un tiempo en los supermercados Metro que vendían computadoras con Linux, distro Lince si mal no recuerdo. Y supongo que tendrían salida, porque mucha gente preguntaba por ellas, dado que las computadoras estaban a buenos precios. Claro que varias de sus consultas se referían a que si se les podía instalar Windows. Y los vendedores afirmaban que sí, no había ningún problema.

En un país donde se puede conseguir una copia de Windows XP a más o menos S/. 3.00, por supuesto que no hay problema.

Muy bien, leo en Bitelia que en EEUU, donde los consumidores son un poco más exigentes (o más sujetos a restricciones), las computadoras con Linux que vendía Wal-Mart simplemente no están siendo adquiridas, a 4 meses de haberlas colocado en sus almacenes. Y no por el precio: valen tan sólo $200. Simplemente al usuario corriente Linux no le interesa ni menos le parece ‘cool’.

Todo esto apunta a que la cultura del software libre aún no termina de cuajar y que hay mucho, pero mucho que hacer por su difusión.