A riesgo de ser lapidada o tildada de hereje, les contaré que una de las razones por las que me considero “católica de cafetería” es porque le tengo simpatía (de ahí no pasa) a los movimientos New Age. Mal que bien, estos movimientos nos recuerdan la necesidad que tenemos los humanos de convivir en armonía con la flora y la fauna, que al fin y al cabo son criaturas de Dios tanto como lo somos nosotros, y con el planeta en general.
Así pues, el 21 de Junio, en Stonehenge (Inglaterra), se celebró el solsticio de verano (boreal). Wikipedia nos informa sobre los solsticios:
Los solsticios son aquellos momentos del año en los que el Sol alcanza su máxima posición meridional o boreal. En el solsticio de verano del hemisferio Norte el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Capricornio.
En Europa es tradición hacer celebraciones en estas fechas, desde tiempos ancestrales; estas celebraciones tienen orígenes paganos que los movimientos New Age, entre otros, tratan de rescatar.
Creo que lo positivo de este tipo de reuniones, sea cual sea la fe o creencia de los participantes, es que se conectan con su lado espiritual y celebran la vida, la comunión con la naturaleza.
Aquí algunas fotos de la celebración de este año, nótese los trajes con inspiración celta de varios de los participantes. La fuente citada informa que, luego del evento, muchos participantes fueron al festival de música de Glastonbury, otro evento famoso de Inglaterra que se celebra por estas fechas.
Me encanta el sombrero de mago del tío, ¡parece Merlín!